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Ehunmilak 2015


El pasado 10 de julio Mikel desafió a las 100 millas de la Ehunmilak.

En esta crónica, nos cuenta su gesta.



El 10 de julio comenzaba otra edición, la sexta ya, de la Ehunmilak. Una durísima ultra de montaña de 168 kilómetros y 11000 metros de desnivel positivo. Una prueba para la que hay que prepararse mucho y bien. Precisamente lo que hizo nuestro compañero Mikel Aingeru, quién se colocó en la línea de salida en Beasain a las 18:00 horas del viernes bajo un sol de justicia y quién consiguió volver tras algo más de 36 horas. Mikel Aingeru nos cuenta su aventura, nos cuenta su VIAJE DE LAS 100 MILLAS



Ehunmilak 2015

Llegó el día, después de tanto entrenamiento y de tanto sufrimiento y disfrute, tocaba afrontar este gran reto. Me levanto sobre las 9 y media de la mañana después de haber descansado bien me tomo un fuerte desayuno, recojo los bártulos y rumbo a Beasain .
Llego a Beasain. Todo muy bien marcado me lleva hasta el aparcamiento que tiene dispuesto la prueba, me dirijo a por el dorsal y las bolsas del avituallamiento pero antes un cafetito, para mitigar esos nervios que ya empiezan a aflorar por mi estomago. Muchos corredores ya por allí y enseguida veo caras conocidas y nos juntamos una cuadrilla. Nos ponemos el perfil con un tattoo de calca en el brazo y a tomar una cervecita para aliviar el calorazo que hace.



Era la hora de cargar los depósitos de hidratos y vamos hacia el bonito palacio de Igartza donde nos atienden de maravilla, después un cafetito y a prepararse para la salida. Por el camino me encuentro a Juan y Fernando que me dan muchos ánimos para afrontar el reto. Ya quedan minutos para empezar la prueba; últimas fotos y hacia el control de carrera. Entramos en el corralito y los pelos de punta con el Aurresku de honor. Empieza la cuenta atrás.



Salimos y menudo ambientazo en la calle, cientos de personas animando por todo Beasain. Llevo un ritmo alegre dejándome llevar por el ambiente que hay allí. Enseguida empieza el ascenso a Usurbe bastante vertical y hay que aflojar el ritmo aunque sigo fuerte. El calor es horrible, me hidrato y afronto el último repecho hasta la cruz, de aquí al primer avituallamiento Mandubia (km 10 - 1h21m) ya sin liquido. Reponer y seguir hasta Zumarraga (km 20 - 2h47m) donde hay un ambientazo increíble y caras conocidas. Corriendo a buen ritmo me encuentro genial pero no me quiero alegrar así que mantengo el ritmo. Enseguida empieza a refrescar y me coloco los manguitos y el frontal. Comienza la noche y llegamos a el avituallamiento de Elosua (km 30 - 4h16m) de momento las fuerzas aguantan y sigo más corriendo que andando. La noche se hace amena charlando siempre con corredores que te hace distraerte un poco y llegamos a el avituallamiento de Madarixa pasando por una bienvenida con trikitixa (km 43 - 6h14m).



Rampas interminables las que vendrían y ayudándome con los bastones sigo el ascenso hasta Azpeitia (km53 - 7h57m) El cansancio empieza a notarse, repongo bebidas, como algo y sigo mi camino. Toca descenso. Se empieza a ver en el horizonte el amanecer. Ya nos hemos quitado una noche y pienso: “espero que la segunda no me toque entera”. Seguimos el camino hasta el siguiente control Zelatun (km 66 - 10h36m). De momento el cuerpo bien aunque ya pocas ganas de trotar forzándome a ello. Por fin se avista Tolosa ¡que ganas tenia de llegar! (km 77 - 12h5m) Llego muy cansado y casi sin llegar a sentarme me dicen que tengo premio: revisión de material. Saco las cosas de la mochila y luego casi ni me entraban.

Me libero de la ropa, me ducho, me pongo ropa cómoda y como algo de pasta, aunque muy poquito ya que no tenía muchas ganas. Ya se empezaban a ver cadáveres por allí. Muchos en los cochones, otros con la manta y la mirada perdida… ¡uff con lo que queda todavía! No me lo pienso y arranco, de nuevo poco a poco subidas y bajadas que se hacen ya muy duras aunque todavía con buenas sensaciones. Tras 10 km llegamos al control Jazkue Gaina (km 87 - 15h44m). Esta sería la mitad de la prueba y ahora quedarían 9km hasta el próximo avituallamiento en un recorrido un poco más suave. Tocaba reponer fuerzas para lo que vendría después. Llegamos a Amezketa (km 96 - 16h57m) las fuerzas flojean y tengo mis primeros malos momentos, noto que estoy vacío. Me tomo un café, como unos sándwiches y me siento con muy pocas ganas de volver a empezar. Algunos compañeros que se retiran allí te hacen pensar: queda el ascenso al Txindoki, un tramo de 12 km y 1750 metros positivos, casi nada…



Salgo en solitario hacia el ascenso y enseguida me junto con otro corredor que ha venido desde Portugal a realizar esta prueba. El ascenso es duro pero muchísimo mejor de lo que me esperaba: carretera, camino pedregoso, roca y prados. Comienza la lluvia y la niebla y hay que ponerse cortavientos y braga. Mojados y con viento el cuerpo se enfría un poco pero los ánimos de los Mendizales te dan alas. Por momentos me pongo a pensar y me emociono casi hasta el punto de llorar. Será por todos estos momentos vividos y acordarte de la gente que quieres. Llegamos al control del Txindoki-Uarrain (km 108 - 18h51m). Ahora el descenso donde empiezo a notar una molestia en el antepié derecho y a 5km de Lizarrusti en un puesto de la cruz roja me dan réflex y sigo hasta Lizarrusti (km116 - 21h38m). Les pido un ibuprofeno pero me dirigen al medico el cual me mira y me lo da. Un poco de réflex, descanso, relleno bidones y a seguir.

Esta parte se me hace muy dura, parece que los kilómetros no pasan: son 14 kilómetros y 1000 metros positivos. Llego a Etxegarate (km 130 - 24h45m). Aquí me cuesta todo una barbaridad. Me ducho como puedo y me pongo ropa cómoda, además me cambio el calzado por las sodux. Como algo, tomo un caldito caliente, cargo el gps y a seguir: “ uff cómo cuesta qué sensaciones”. Salgo junto a otro corredor y vamos muy bien. Charlando de nuestras hazañas y nuestras historias entramos en el parque de Aralar-Aitzkorri, qué bonita zona. Llegamos al túnel de San Adrián y seguido al avituallamiento (km 139 - 27h41m). Nos reciben de maravilla, da gusto ver como se implican los voluntarios, un 10 para ellos, reponemos fuerzas y tomamos algo caliente y comenzamos el ascenso. Esta fue la parte más dura de la carrera, sabía que no tenía que quedarme solo y en el ascenso el compañero iba más fuerte que yo, enseguida se me aleja.



Voy resbalándome constantemente, no se ven casi las marcas. La lluvia hace que las rocas resbalen mucho y las sodux no ayudan nada y de repente se me apaga el frontal por completo, me lo quito y a ciegas lo desmonto. Acababa de cambiar las pilas, al cerrarlo consigo que funcione pero con menos fuerza que antes. Prosigo mi camino y varias veces tengo que retroceder bajar-subir hasta encontrar las balizas. Paso momentos duros. Comienzo a escuchar gritos, casi estoy arriba. Llego a la ermita y muchos ánimos de los que allí había. Les pregunto qué tal la bajada y se miran unos a los otros: “Kontuz” me dicen, es muy vertical y la roca resbala mucho. ¡Uff! saco mi botella, le doy un trago y comienzo la bajada. Las rocas hacen que me resbale una barbaridad, el fuerte viento te tambalea y sufro varias caídas fuertes, algunas muy peligrosas. Me cambio el frontal ya que no veo nada. No viene nadie por detrás, tengo bastante agobio e intento concentrarm. De repente veo que suben tres frontales y pienso si iré al revés pero no, son de la organización y vienen a balizar la zona ya que no se ve nada. Les digo que las he pasado p…. y me dicen que está todo el mundo igual. Sigo mi camino y en uno de los resbalones caigo de espaldas y me tuerzo el tobillo. Me levanto gritando y continúo.



Por fin llego a Urbia y miro el reloj: uff, he perdido mucho tiempo, todo lo ganado me lo dejo aquí. Hecho a correr pero el pie me molesta mucho, parecía que había terminado lo peor pero Andraitz me vuelve a machacar con un clima parecido al Aizkorri, sufro un montón pero por fin llego al avituallamiento de Oazurtza (km 148 - 31h46m) donde la Cruz roja me pone un vendaje y me dan réflex. El esfuerzo me pasa factura y el cansancio es grande. Aflora el sueño, tomo café y repongo bebidas y sigo ya a ritmo de marcha sin correr: tipi-tapa. El pie lo llevo mal e intento olvidarme de él, empiezo a ver cosas raras por el camino. Pienso que hay personas y cuando me acerco son ramas o troncos: es el sueño. Me paro y me siento en un árbol cortado al lado de unos burritos. Apago el frontal durante unos segundos y el sueño me ataca así que sigo. Por fin llego a Mutiloa (km 158 - 34h11m) En el frontón un corredor me da ibuprofeno, como algo y de repente llega el compañero que venía por delante en Aitzkorri. Se perdió y se lesionó la mano en una caída.

Sigo mi camino ya sabiendo que sólo quedaban 10km. Se hace muy largo y adelanto algún corredor lesionado como yo. Llevo un buen ritmo para no poder correr y guardo algo para la entrada, un constante sube-baja con Beasain a la vista y por fin la bajada. Entro en el pueblo solo, sin gente. Solo algún grupo de la carrera que te dan ánimos. Se avistan los arcos y comienzo a correr algún aplauso que otro y por fin entro en meta gritando y alzando los brazos, mucha emoción y aunque no había gente, conmigo he llevado a todas las personas que quiero y aprecio y a todos los compañero de este gran Equipo en especial a Pilar que estaba en la salida y no pudo hacer la prueba pero si ir a animar.



Beasain (km 168 - 36h49m)
Mikel Aingeru Urra
FINISHER EHUNMILAK 2015

 

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