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100km 24horas


Álvaro nos cuenta su primera experiencia con las ultramaratones: los 100 kilómetros en 24 horas organizados por Corricolari en Colmenar Viejo, Madrid.



Salimos de Santander a las 5 de la madrugada, para llegar a Colmenar Viejo a tiempo para recoger el dorsal. En este caso me acompañaban mi padre, Elena y mi ultra entrenador Sotuco.

A lo largo de la semana anterior hice un llamamiento a mis colegas madrileños, la mayoría del equipo de Baloncesto (Garrows) donde yo jugaba en Madrid que me hicieron el gran favor de acompañarme por relevos gran parte del recorrido. 

Allí me encontré a las 11:30 con todos ellos dispuesto a darlo todo como viene siendo habitual :-)

La salida la hicimos muy relajados, Ramón, Noño y yo, trotando y calentando un poco las piernas, salimos del estadio y giramos a la izquierda para en pocos kilómetros coger la vía pecuaria. Allí lamentablemente nos dejó Ramón, ya que llevaba un podómetro que se le perdió y tuvo que retroceder por el camino para ir a buscarlo. Continúe con Noño por un camino en el que era bastante incómodo correr ya que se caracteriza este primer tramo por las grandes piedras en el camino  y un continuo sube y baja, que aunque sea de pocos metros no te permite seguir un ritmo constante que era lo que yo quería.

Llegamos al kilómetro 7 en el primer avituallamiento y nos encontramos con más amigos, mi padre y mi mujer. Aquí se nos unió Jorge y Parra. Desde el Km 7 ya el camino era algo más cómodo, seguía teniendo su desnivel pero era más fácil correr, la estrategia era en llano y bajadas correr y en las subidas andar para no gastar fuerzas. En el Km 14 llegamos al punto más alto de la carrera, que pasamos sin ningún tipo de problema. Jorge ya había corrido esta carrera el año anterior y me fue comentando el paisaje, cuando teníamos que ir más rápido, cuando teníamos subidas,  y eso me ayudó mucho ya que hacía que me exigiese sin llegar a pasarme.

Fueron pasando los kilómetros, el sol iba pegando cada vez con más fuerza pero se notaba cierto viento fresco que venía muy bien. En el quinto avituallamiento, allá por el km 26 el amigo Parra que iba algo tocado de abductores nos dejó, Continué con Jorge hacia Colmenar Viejo de nuevo por un camino bastante cómodo, junto a las vías del tren y luego retomamos el camino de piedras que habíamos recorrido en los primeros kilómetros hasta llegar a la zona urbana para sellar el primer paso por Colmenar en el km 34.  Allí me pude refrescar mejor, de nuevo reagrupamiento con todos los amigos, comentamos un poco el recorrido, lo que habíamos hecho y lo que quedaba por hacer. Por ahora las piernas iban bastante bien.

 

Salimos de Colmenar, Albertito (con su esguince de tobillo), Fred, Jorge y Yo, de camino a la siguiente parada Tres Cantos que sería para mí el Km 50, los primeros 4 kilómetros los hicimos bastante bien, a trote cómodo, hasta que llegamos al avituallamiento del km 38, a partir de ahí una bajada con piedras en la que había que tener cuidado y desde ahí hasta Tres cantos me pareció la parte más dura de la carrera, un continuo rompe piernas junto al muro del pardo, ninguna sombra, en el momento en el que más calor hacía, que prácticamente me fundió. En este tramo anduvimos mucho tiempo y las medias por km subían, los kilómetros se hacían largos, y nuevamente gracias a Jorge y su conocimiento de la zona me pude animar bastante ya que me iba comentando que era lo siguiente que me iba a encontrar hasta que vimos a lo lejos los edificios de Tres Cantos, ya teníamos la referencia a la vista y solo había que agachar la cabeza y tirar para adelante.

La llegada a Tres Cantos nuevamente agrupación de amigos y familia animando sin parar, me repuse un poco, comí y me fui a la asistencia médica a que me curas en unas cuantas ampollas que me habían salido en ambos pies, me imaginaba antes de la carrera que me saldrían ampollas por eso no le di ninguna importancia, habría que correr con algo más de dolor.

El tercer tramo desde tres Cantos hasta  San Sebastián de los Reyes lo hice en solitario, los amigos habían cumplido de sobra y ahora me tocaba a mi darlo todo 21 kilómetros hasta el siguiente punto. En cuanto salí del Pabellón me despisté y cogí una calle que no estaba marcada y perdí bastantes minutos hasta que Sotuco me llamó por teléfono para decirme que me había equivocado y que tenía que volver. Cuando retomé el camino correcto, me encontré con tres chavales que llevaban un ritmo muy majo, y a cierta distancia de ellos les fui siguiendo, así con un trote cómodo fueron pasando los kilómetros y fui pasando a gente, en estos 20 kilómetros debí de pasar a unas 15 personas. Los 3 chavales allá por el km 68 se me fueron, que es cuando las piernas me fallaron, o más bien la cabeza, ya que el GPS me marcaba que en pocos kilómetros tendría el polideportivo, pero me encontraba en un camino con una subida interminable al lado de un muro y no había nada mas a mi alrededor. Ahí me vine un poco abajo, hasta que llego arriba del todo y mirando hacia abajo me encuentro a lo lejos a Sotuco que había salido desde San Sebastián en camino contrario a buscarme. Trotamos de nuevo para abajo y llegamos al pabellón, estaba mucho más animado, estaba ya en el km 74 según el GPS, aunque realmente era el 72, nunca había hecho esta distancia, todo era nuevo para mí, había hecho muchos kilómetros corriendo. En este avituallamiento comí, bebí bien y sin esperar mucho salí a por más kilómetros.

 

La gente se quedaba mucho más tiempo en los avituallamientos lo que me permitió ganar unas cuantas posiciones más, la salida de San Sebastián fue complicada, cuesta arriba, llanear un poco lo que me permitía trotar, hasta que en el km 76 - 77 que me encontré con un par de subidas muy fuertes que me terminaron de dar la puntilla, ya era imposible correr, las piernas no aguantaban mas. Me pasaron los tres chavales con los que salí en el 50, ya anochecía y me había olvidado de coger el frontal, salí tan rápido que no me di ni cuenta, y tuve la enorme suerte de encontrarme con Juan Carlos Muñoz, y le pregunté si conocía bien el recorrido, ya que ya no se veía absolutamente nada, me dijo que él era junto con otra persona los que habían hecho todas las ediciones de la carrera, y fuimos andando y charlando hasta tres Cantos. Cuando llegamos al carril bici ya me relajé un poco porque teníamos más visibilidad, e intenté trotar algo, apenas unos cientos de metros, para no quedarnos fríos, aunque en seguida tuve que volver a andar. En este tramo nos pasaron más o menos las mismas personas a las que había pasado yo en el tramo anterior.

Llegando de nuevo a Tres Cantos ya de noche cerrada volvimos a trotar, Juan Carlos me dijo que iba a hacer el avituallamiento bastante rápido porque ya tenía ganas de llegar a la meta, yo me lo tomaría con más calma. En Tres Cantos ya estaba en el Km  85 y tenía la certeza de que iba a llegar a meta, además el último tramo me iba a acompañar Sotuco nuevamente y seguro que se me iba a hacer más corto. 

Salimos de Tres Cantos, nuevamente después de hacer una parada, estirar un poco las patas que ya estaban bastante tocadas, comer un poco y beber mucho más. Estos últimos kilómetros tenía claro que eran para disfrutar, los dolores ya pasaban a segundo plano. Nos encontrábamos con compañeros que estaban llegando por primera vez a Tres Cantos y nos animábamos mutuamente. 

Llegamos al avituallamiento del km 90 después de una bajada importante, que había que hacerla con cuidado, se nota la inexperiencia de correr de noche por caminos, aunque llevábamos frontal hubo unos cuantos tropiezos. Allí nos pasó un chaval que iba bastante rápido o eso nos parecía, me imagino que mantuviese el mismo ritmo que cuando le pasé en el km 65, pero claro para mí ya eso a estas alturas era muy rápido.

 

Seguimos por el camino y ya hasta el final era todo de continuo ascenso, sin mucha pendiente pero picaba hacia arriba. Íbamos continuamente hablando y escuchando la radio (el programa de Iker Jiménez con su programa de Milenio 3). Así llegamos de nuevo al asfalto en Colmenar Viejo en una gran subida a la altura del Cementerio, allí nos pasó otro más, y llegamos al último avituallamiento, una barrita de cereales y ya de camino a meta. En una de las rotondas nos volvimos a equivocar y perdimos dos posiciones más, no es que nos importase mucho pero con las ganas que teníamos de llegar como que fastidia un poco... Sotuco me picaba diciéndome que había gente detrás que venía corriendo, y que había que correr porque si no nos pasaban y el último km así lo hicimos con la entrada de nuevo en el estadio a buen trote. En la llegada a meta absolutamente solo dos voluntarios pusieron la cinta que se suele poner únicamente a los primeros junto con el Aleluya de Haendel en la megafonía del estadio. Al final paré el crono en 14 horas 23 minutos, en el puesto 33. 

Agradecer enormemente a todos los amigos que han corrido conmigo, los que han estado en los pabellones, así como a Sotuco, Elena y mi padre, ya que gracias a ellos me lo han hecho todo mucho más fácil y he podido terminar.

La vuelta a Santander a las 04:00 de la madrugada fue casi tan dura como la carrera, con sueño por parte de todos, pero necesaria para poder descansar en casa durante todo el domingo.

De esto y mucho más se está hablando en la nueva sección del foro 42195.es, "Ultramaratones", a la que puedes acceder pinchando AQUI.

 

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